Yo Soy: Salvador Choussy

La palabra mindfulness se está usando con suficiente frecuencia en casi todo el mundo, que no ha hecho falta traducirla. Es tan cool como cool, selfie y googlear. Pero, a diferencia de esos términos del siglo 21, el mindfulness –el proceso psicológico de mantener nuestra atención en el presente—tiene sus orígenes en el budismo, o sea, hace más de 2,500 años.

No me gusta cuando un concepto o enseñanza que empieza a entrar en el consciente colectivo se descarta como una “moda” atento a que no lo entendemos o a que recién lo descubrimos. Como cuando nos burlamos de los niños con déficit de atención o de las personas con alergia al gluten — porque sí los hay. Pues para que no nos pase con esta práctica milenaria cuyos beneficios nos vendrían bien a todos (y eso lo digo yo), me senté a platicar con Salvador Choussy, fundador del centro Mindfulness El Salvador, para el segundo episodio de mi podcast “Yo Soy con Kira Vilanova”. ¡Y pocos lugares más necesitados de algo de mindfulness que mi pulgarcito de América!

Precisamente eso opina Chamba, como le decimos sus amigos, quien tiene la esperanza de que más y más personas nos demos cuenta cuando nos hagan falta herramientas para el manejo emocional y el autocontrol. Luego de décadas de sufrimiento y carencias, en El Salvador –un país de gente maravillosa—se vive con inseguridad, con prisa y con el egoísmo que a lo mejor la necesidad de supervivencia te obliga a desarrollar. Salvador lo describe como la falta de una conciencia de colectividad, o el ‘sálvese quien pueda’, pero insiste en que es posible darnos cuenta de que el mundo no está contra ti y que la persona más feliz no es la que menos sufre, sino la más resiliente.

Su camino empezó hace varios años, poco después de la muerte prematura de su mamá. Tiempo después, Salvador perdió también a su única hermana. Al comparar ambos duelos, Salvador describe cómo ha comprobado, una y otra vez, los beneficios de las técnicas del mindfulness y de su espiritualidad. Y no es que a un budista o a quien practica la meditación o el mindfulness los golpes le duelen menos, pero sí que pueden lograr con mayor facilidad fluir con el dolor para que también pueda volver a disiparse cada vez que aflore.

Consciente de que era totalmente anti-mindful (jeje)le pregunté a Salvador en cuánto tiempo se puede perfeccionar la práctica. Con una sonrisa lo pensó, y aunque no me dio una respuesta que no existe (porque todo depende de cómo se practique), sí me aseguró que el simple hecho de conocer acerca de la ciencia detrás del mindfulness, muchos gozan de los beneficios. La práctica tiene un efecto fisiológico en el cerebro ya que, al estar en constante evolución, es biológicamente posible modificar nuestras conexiones cerebrales hasta el último día de nuestras vidas. ¡Así que no es demasiado tarde! Como bien me lo dijo él, “así como una persona de 80 años perfectamente puede aprender a andar en bicicleta, una persona de 80 años perfectamente puede modificar su enfoque hacia la vida”.

A veces tampoco es demasiado temprano: los niños, incluso desde muy pequeños, también pueden aprender las técnicas del mindfulness a través de conceptos fáciles y juegos divertidos que Salvador les enseña en un curso breve diseñado para su nivel de atención y entendimiento. Curiosamente, los niños suelen estar entre los mejores estudiantes, porque carecen de muchos de los prejuicios que tenemos los adultos. Para ellos, es más fácil enfocarse en que no siempre se puede estar feliz, pero sí se puede hacer algo para manejar cómo nos sentimos al respecto. Varias de mis amigas, cuyos hijos han participado en el curso, me han comentado el cambio que han notado en cómo ellos modulan sus enojos y tristezas, entre otras cosas. Como mamá, ¡no se me ocurre nada más maravilloso!

Aparte de los cursos presenciales que Salvador ofrece en El Salvador y otros países, también imparte un curso en inglés en línea a través de la plataforma Udemy llamado “Mindfulness and Neuroplasticity” – en él explica con mayor profundidad los efectos de esta práctica milenaria que ya beneficia a millones de personas alrededor del mundo sin importar sus creencias religiosas o espirituales. También puedes adquirir su libro por Amazon, aquí.

Salvador Choussy atribuye su formación espiritual al Maestro Eduardo Herrera, principal maestro del Centro Himalaya de estudios superiores de budismo en Ciudad de México. Por mi parte, le agradezco a Salvador su tiempo pero, sobre todo, el trabajo altruista que está realizando a beneficio de nuestro país. Escucha nuestra conversación completa en podcasts.

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